Lo que me hubiera gustado saber… ¡antes de casarme! – Resumen

Lo que me hubiera gustado saber… ¡antes de casarme!

Gary Chapman

El autor empieza afirmando: «Estar enamorado no es la base adecuada para construir un matrimonio exitoso». El hecho de sentir el cosquilleo del enamoramiento no significa que la relación vaya a ser buena o mala. No nos equivoquemos, es importante, pero no es la base. No se puede, como dice Chapman, tener todo el pastel solo con la guinda.

«El amor romántico tiene dos etapas». En la primera no hace falta trabajo, estamos enamorados, focalizados en el otro y realizamos los sacrificios que hagan falta. En la segunda etapa hace falta un trabajo, no un esfuerzo (aunque puede que en algunas ocasiones sea necesario), para vivir el amor. Es una etapa más deliberada que la primera donde la pareja ha de trabajar el uno por el otro, por ejemplo usando los 5 lenguajes del amor.

“La segunda etapa del amor romántico es mucho más deliberada que la primera

G. Chapman.

Hay que tener en cuenta antes de casarse que «el refrán <<de tal palo, tal astilla>> no es un mito». Con esto, el autor no afirma que tu pareja vaya a ser como su padre o su madre, pero si van a verse influenciados por ellos. Y cuando te casas has de tener en cuenta esta influencia. Es una cosa importante a observar y en su caso hablarlo en pareja para poder corregir ciertos patrones que sean molestos para alguno.

Hay algo que parece que muy pocos entienden «los desacuerdos se pueden resolver sin discutir». Lo primero es aceptar que los desacuerdos son parte de la vida diaria. Es normal estar en desacuerdo con alguien, de lo contrario seriamos meras copias unos de otros. Una vez entendido esto, lo primero es escuchar. Pedir tiempo para escuchar no es lo mismo que pedir tiempo para hablar (<<¡tenemos que hablar!>>). Después, los conflictos se pueden resolver de 3 maneras distintas: 50-50, elegir uno de los dos lados o dejarlo para más tarde.

Seguro que te hubiera gustado saber que «disculparse es señal de fortaleza». Todos nos equivocamos y decimos cosas hirientes a los demás. Saber reconocer el error es importante, al igual que saber como pedirlo. Por ello, Chapman expone los 5 lenguajes de la disculpa: expresar arrepentimiento, aceptar la responsabilidad, restituir, expresar genuinamente el deseo de cambiar el comportamiento y pedir perdón.

Conectando con el punto anterior, es importante saber, además que «el perdón no es un sentimiento». Para poder entender que es el perdón el autor explica cuatro cosas que no hace el perdón: el perdón no borra la memoria, el perdón no elimina todas las consecuencias de nuestros actos equivocados, el perdón no restablece la confianza y el perdón no siempre acaba en reconciliación (volver a la armonía original).

«Los baños no se limpian solos» es otro valioso conocimiento. Es decir, entender que muchas veces surgen confusión en los roles. Pensamos que como en casa de los padres eso lo hacía la madre o lo hacía el padre, una vez casados seguirá siendo así. Y no. Nada más lejos de la realidad. Cabe hablar y decidir quién hace qué en el nuevo hogar de ambos. Para ello se pueden tener en cuenta los gustos, habilidades, preferencias…

En toda casa hay que saber que «necesitábamos un plan para administrar nuestro dinero». Lo primero es formar una unidad. Entender que es <> y no <> o <>. Y elaborar un plan financiero. Chapman habla del 10-10-80: 10 para ahorro, 10 para donar, para dar y el 80% restante para vivir.

Entramos en temas candentes. «La mutua satisfacción sexual no es algo automático». Lo primero es entender que al igual que los hombres tienden a centrarse más en el acto sexual, las mujeres suelen centrarse más en la relación.

“Si hubiera sabido que a mi mujer le parecía sexy que yo sacara la basura, lo habría hecho dos veces al día

G. Chapman.

Segundo, para las mujeres los preliminares son más importantes que el acto sexual en sí. Tercero, la mutua satisfacción no implica necesariamente un clímax simultaneo. Cuarto, cuando alguien fuerza a realizar algo, el amor se acaba, y entra el abuso en juego. Quinto, el sexo es mucho más que el propio acto. Sexto, la clave para la satisfacción sexual es la comunicación de la pareja. Y por último, entender y saber que el pasado se queda en el pasado. Es decir, las relaciones pasadas se suelen convertir en un impedimento psicológico para la relación actual y su unión sexual.

«Me estaba casando con una familia». Al casarse uno entra dentro de otra familia. Y es importante tener una buena relación para tener una vida matrimonial más agradable. Todos tenemos nuestras expectativas, y es necesario aprender a escuchar y negociar para que poder llegar a distintos acuerdos. También, Chapman, nos invita a aprender el lenguaje primario de amor de nuestra familia política y ha hablarlo.

En muchas parejas pasará que no entienden que «espiritualidad no es lo mismo que ir a la iglesia». En este capitulo, Chapman nos explica que muchas parejas no hablan de sus ideas religiosas y después surgen ciertos conflictos en la relación. Las parejas deben responder a ciertas preguntas cómo: «¿qué piensa de Dios?. Es importante saber cual es nuestro concepto de Dios para conocer las compatibilidades. Ignorar estas diferencias espirituales, religiosas en la pareja es signo de inmadurez.

Por último, «la personalidad influye profundamente en el comportamiento». Hay personas mañaneras y otras nocturnas. Hay personas que ven el vaso medio lleno y otras medio vacío. Hay personas que tienden al orden, otras al desorden. Hay personas que les gusta hablar, otras que les gusta el silencio. Personas activas, personas pasivas.

Chapman, G. (2011). Lo que me hubiera gustado saber… ¡antes de casarme!. Grand Rapids, Michigan. Editorial Portavoz.

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