
El buen amor en la pareja
de Joan Garriga
Somos seres gregarios, sociales, necesitados; así empieza el libro de Joan Garriga. Todos somos inspirados por el amor. No hay otro ámbito capaz de llenarnos de tantas motivaciones, expectativas y promesas como la relación de pareja (exceptuando los falsos dinero, poder y prestigio). No obstante, ¿nuestra pareja puede hacernos felices?
En el segundo capítulo nos explica que nadie nos puede hacer infelices. ¿A qué se refiere? Bien, nuestro bienestar no depende del otro. La actitud y estado con el que afrontamos la vida es lo que determina nuestra felicidad, explica el autor. La felicidad depende de reconocer nuestra responsabilidad en cada instante y momento. Es decir, aquella persona que es capaz de vivir en la realidad y el que actúa, sin queja ni resignación. El que no es victima.
En el siguiente capítulo nos muestra, a su vez, que nadie puede hacernos felices. Muchas personas creen esto: que nuestra pareja nos puede hacer felices. Pero, como explica el autor, sino tienen el poder de hacerte infeliz tampoco de hacerte feliz. La felicidad es un estado. Joan Garriga explica que tu pareja te puede dar la felicidad, pero no puede hacerte feliz, lo cual es diferente. Vivir, al final, es debatirse entre lo real o irreal. Lo esencial es dejar atrás al «yo», a las fantasías, idealizaciones, temores, etc., para dar paso a lo real. Amar al otro en lo real. Dice: «¿hay algo que nos haga más felices que ser amados realmente tal cual somos?». El reto está, pues, en darle al otro el mayor regalo: amarlo en su realidad, amarlo como es.
Ahora el autor se pregunta lo que muchos: ¿para qué tener pareja entonces? Todos necesitamos sentir un sentimiento de pertenencia. Desde que somos pequeños sentimos una enorme felicidad al estar con nuestra familia. Esto se trasforma, de adulto, en una necesidad de pertenencia con otras personas, ya no con los padres.
En el capítulo cuarto explica el proceso del enamoramiento y las etapas siguientes:
- Enamoramiento: En esta fase no vemos a la persona como es, no vemos su realidad. Lo que se suele ver en esta fase es cómo quieres que sea el otro.
- Elección: Dejas de ver a la otra persona como una fantasía y vas empezando a ver la realidad. Empiezas a elegir al otro por lo real.
- Compromiso: En esta fase se establece una decisión de responsabilidad en base al vínculo creado.
- Entrega: La última fase, la entrega, nos explica Garriga que, solo algunas parejas llegan a esta. Es un amor generoso y sin egoísmos, amando la vida y la realidad como es.
En el siguiente capítulo nos habla sobre la sexualidad y la igualdad. Según él, los dos fundamentos de la pareja. La sexualidad llena la relación de ternura, amor, respeto, entrega. La igualdad de rango expone la dignidad y valor de ambos en la pareja.
En la relación ha de haber un espacio para el crecimiento. Garriga explica que crecemos verdaderamente cuando nos enfrentamos a aquello que tememos, a aquello de lo que necesitamos un aprendizaje que hemos estado evitando.
En el capítulo 8 expone las cinco condiciones para el bienestar de la pareja:
- Naturalidad: que fluya sin gran esfuerzo.
- Compatibilidad: que exista la posibilidad de asociación, de complicidad, de compenetración.
- Compañerismo: que sean compañeros y se acompañen por un camino en común.
- Confianza: se necesita fe y confianza en el otro para poder estar bien en pareja.
- Plenitud: buscar el bienestar y felicidad del otro con actos espontáneos de amor.
Debe, además, haber un equilibrio en el dar y el tomar. Si uno de los dos solo toma o da se desequilibra la pareja y uno se siente usado. Es importante un equilibrio entre dar y tomar, primando la calidad sobre la cantidad.
Garriga defiende, en este capítulo, la necesidad de la venganza amorosa. Cree que pedir perdón no sirve, que la pareja que ha perdonado se sentirá superior moralmente. Por ello, propone la venganza amorosa. Es decir, devolver mal por mal pero en menor nivel que el anterior para no alentar a una escalada bélica, explica Garriga.
Seguidamente habla de la necesidad de estar asentado en la realidad. No creerse superior al otro, sino ver la realidad, aceptarla y reconocerla. Por otro lado, también explica que tanto los hombres como las mujeres aman igual en cantidad pero que lo suelen expresar de maneras distintas. «La mujer sólo puede encontrar su referencia de mujer con otras mujeres, y el hombre sólo puede encontrar su referencia de hombre con otros hombres» (Garriga, 2013). De manera que es importante sanar el vínculo con nuestros padres para poder sanar nosotros mismos.
En los siguientes capítulos habla de la culpa, de las relaciones con los padres y de distintas problemáticas que pueden surgir, y surgen, en la pareja. Explica la buena ruptura, cómo cerrar una relación y de cómo construir lo nuevo sobre lo viejo, las nuevas dinámicas en la familia y cómo estructurar y reconstruir una nueva familia.
El amor, el buen amor, se basa en «amar en cada momento lo real; lo ideal no existe. Amar lo real nos otorga la posibilidad de ser felices» (Garriga, 2013). Las personas que tienen este cambio de actitud y disfrutan de una perspectiva más madura descubren nuevos frutos de su relación y amor:
- Mayor pertenencia y fusión.
- Mayor entendimiento, comprensión y respeto.
- Mayor alegría, gozo y sentido del presente.
«En el buen amor, uno más uno suman más que dos» (Garriga, 2013).

Garriga, J. (2013). El buen amor en la pareja. Barcelona, España. Booket.
