El Amor y Otras Idioteces – Resumen

El amor y otras idioteces

de José Pedro Manglano

El libro comienza hablando sobre el «yo». A través de una metáfora el autor nos explica cómo generalmente se entiende el cuerpo como «propio» en vez de como «yo». Es decir, «el cuerpo es mío pero no soy yo» (Manglano, 2015). El cuerpo pasa a ser algo que es nuestro pero que no nos constituye como persona. Lo mismo pasa con las relaciones, el sexo… si sacamos todo del yo, ¿qué queda? ¿Solo la libertad?

En este sentido, Manglano acaba el capítulo exponiendo las versiones de ver el yo: como individuo o como persona. Como individuo (es decir, como ser atomizado que tiene un cuerpo pero no es él) lo que nos constituye son los actos que realizamos, realizándolos según la libertad de cada uno, abiertos a las cuantas más posibilidades de acción, mejor. Como persona (es decir, como un todo unitario: cuerpo y alma) los actos no nos constituyen, más bien nos desarrollamos y realizamos lo que somos a través de estos. La guía de los actos deja de ser la libertad subjetiva de cada uno, y responde a algo objetivo y externo que se ha de descubrir. Pero ¿qué es bueno entonces? ¿Cómo puedo guiar mi actos? Es, dice el autor, «aquello que permite realizarse en la perfección, llegar a ser lo que uno ha empezado a ser, llegar a ser lo que a cada uno se le a dado» (Manglano, 2015).

En el segundo capítulo se realiza la siguiente pregunta: «¿qué es lo que amas cuando dices que amas?» (Manglano, 2015). Aquí, el autor habla del yo plastificado y transpirable. El yo plastificado sería aquel que confunde la experiencia amorosa con la sensación de las carencias básicas y las necesidades de la propia persona. Se ama el yo en el otro, se ama aquello que encuentro en mí mismo. Por otro lado, el transpirable, sería esta experiencia amorosa donde se puede amar a un tú. Para llenar esa carencia que todos tenemos que se llena con «la presencia de aquel otro a quien <<se ama>>» (Manglano, 2015). El autor expone que, en general, amar al otro es secundario, solo importa la química y las sensaciones buenas que se puedan provocar.

En el siguiente capítulo se expone que, cuando el amor es subjetivo, y se entiende el yo como individuo, la pareja pasa a ser simplemente una consecución de dos cosas. Uno y otro. Nada más. De esta manera, el otro se convierte en un sirope. Lo que importa es el yo y el otro está para edulcorar nuestra vida mientras sea capaz.

No obstante, hay otra manera de entender la pareja, y es como un nosotros. La pareja se une, no como un instinto y en busca de buenas sensaciones, sino como ayuda. Como complementación el uno del otro. Amar significa, pues, abrirse al otro. Que el otro pueda cambiarme con su presencia. Cambiar lo necesario para mejorar el nosotros, «sin condiciones. Eso es lo que merece el tú» (Manglano, 2015). El abrirse al otro sin condiciones implica, además, para siempre y exclusivamente, ya que sin una unidad real no hay amor.

“Cuando se ama un tú, el otro no desaparece con el amor, más bien, todo lo contrario: el trato amoroso permite que aparezca el tú, progresivamente, en su verdad más pura”

J. P. Manglano.

En este cuarto capítulo el autor nos habla sobre el cuerpo. ¿Somos solo cuerpo, también somos cuerpo o solo lo tenemos? Si el cuerpo fuera mio pero no fuera yo, el cuerpo estaría para mí, dispondría de él para lo que quisiera sin deberle nada. Los límites serían como si se tratase de un coche: «no me estropee el cuerpo… ni el coche» (Manglano, 2015).

Por otro lado, el cuerpo podría ser yo. Solo cuerpo. En este sentido, si lo único que existe es la corporalidad, ¿por qué negarle algo? Vivir sería algo pragmático solamente. Aceptar y rechazar lo que el cuerpo te pida en cada momento.

La tercera opción sería ser también cuerpo. Desde este punto de vista, «aquel a quien se ama no es una idea, ni una sombra: es un yo encarnado en un físico concreto» (Manglano, 2015). La persona pasa a ser corporal y por el contrario, el cuerpo también es personal. Nos expresamos a través del cuerpo y con el cuerpo, la intimidad se puede manifestar en nosotros a través de nuestros cuerpos. Puedes llegar al otro a través del cuerpo. El otro se concreta en la realidad de lo corporal y así puedes amarlo.

En este quinto capítulo el autor habla del compromiso (boda/matrimonio). Hoy en día, se entienden dos formas de unión, la amorosa y la matrimonial. El autor critica aquí que la unión matrimonial a pasado a ser algo «accidental, que ni suma ni resta al amor» (Manglano, 2015). Se ha reducido el matrimonio a una mera celebración.

Cuando entendemos al ser humano como un individuo, como una serie de átomos cohesionados, lo subjetivo del amor se objetiva en el matrimonio. Es decir, se realiza un acuerdo libre y espontáneo, una ley. Y esto convierte la relación libre en algo obligatorio.

Por otro lado, si entendemos al ser humano como persona, entonces la unión matrimonial no se reduce a la ceremonia, al acto. Más bien, es un acto transformador donde, al aceptar al otro, aparece un nosotros. La unión, el vínculo no viene por la ley, por un mero acuerdo. «Obligación y libertad se dan cita, entonces, en el mismo amor» (Manglano, 2015).

“El amor crea y resuelve al mismo tiempo la contradicción que encierra en sí”

Hegel.

El amor, entonces, no puede quedar relegado y reducido a una serie de actividades químicas en el cerebro, o condicionamientos y sentimientos que van y vienen, una <<magia>> que la siento y dejo de sentirla en un momento. No, «el amor es una unión libre de un tu y un yo. […] Realizar el amor supone escribir una historia. Como en toda historia, vivirá sus etapas, sus crisis, acompañados por sentimientos cambiantes» (Manglano, 2015).

En el último capítulo expone el decálogo (de 15) para noveles en el amor (Manglano, 2015. pp. 109-114):

  1. El amor es como el pan: si no es del día, se queda duro.
  2. En amor sólo hay dos calificaciones: sobresaliente o suspenso.
  3. La relación que te hace mejor es buena: la que te hace peor es mala.
  4. Es aire de los pulmones del amor es la confianza: sin ella, se ahoga.
  5. Quien bien te quiere, te hará llorar. Quien mal te quiere, te hará flotar.
  6. En boca cerrada no duran los amores.
  7. El amor dominante no es amor, eso es posesión.
  8. Entre amantes, mandar es pedir por favor.
  9. Lo que no subas hoy, lo subirás mañana… con más kilos.
  10. <<Jugar a novios>> daña seriamente la salud del corazón.
  11. Yo puedo deformar mi visión de la realidad, pero la realidad no se deforma.
  12. El noviazgo no es una heroica obra de caridad.
  13. Cualquier complicidad entre amantes es pan para hoy y hambre para mañana.
  14. El cuerpo, como la sal, debe ajustarse a cada plato.
  15. Quien lleva la cama a la plaza, fácilmente te reemplaza.

Manglano, J. P. (2015). El amor y otras idioteces. Madrid, España. Freshbook.