¿Cuándo empezar con los métodos?

Muchas veces pensamos que no es el mejor momento para aprender estos métodos, puesto que el aprendizaje puede ser largo y los resultados no son inmediatos. También se cree que es un problema la edad, la educación, la situación laboral… Todo esto no es inconveniente para poder aprenderlo. Hay mucha gente, la mayoría, que empieza a aprenderlo cuando quiere espaciar los embarazos, pero también se puede aprender a reconocer la fertilidad para buscar un embarazo, aumentando las posibilidades de que este se produzca cuando se conoce la fecha aproximada de la ovulación, o simplemente para conocer tu cuerpo y cómo funciona.

¿Por dónde empezar?

Para empezar, lo más importante y menos motivador es que el tiempo de aprendizaje suele ser de unos 3 ciclos (si tenemos en cuenta que 1 ciclo puede ser 1 mes, serían 3 meses). Pero, una vez aprendido ya se puede poner en práctica en cualquier momento de la vida. No es necesario utilizarlo siempre, pero sí que es muy aconsejable, porque a través de la gráfica se pueden diagnosticar algunas patologías en estadios muy tempranos, donde es más fácil que el tratamiento sea eficaz. De todos modos, aprovecho para recordar que no es un método anticonceptivo, sino de reconocimiento de la fertilidad y su uso se extiende más allá de evitar un nuevo nacimiento.

Ya que hemos empezado hablando del tiempo, ¿cuándo es el mejor momento para aprenderlo? Bien, la respuesta a esta pregunta es sencilla: cualquier momento es buen momento. Aunque es cierto que es recomendable aprenderlo cuando la mujer aun está soltera (y no mantiene relaciones sexuales, normalmente cuando la pareja tiene planes de boda). Si esto no pudiera darse en ese momento, cualquier momento es válido, pero hay que tener en cuenta que es más difícil aprenderlo cuando se necesita. Generalmente, cuando alguien busca ayuda en un tema tan delicado, lo hace porque lo necesita y se aprende bajo cierta presión. El querer ser perfeccionista y querer que todo salga según lo esperado hace que podamos “obsesionarnos” con el tema y darle más importancia de la que tiene y ver cosas que no hay. Pero esto no quiere decir que no se pueda aprender. Las situaciones más generales y delicadas en las que una mujer busca ayuda son: cuando deja de tomar la píldora anticonceptiva, en las situaciones de posparto y durante la premenopausia, justo cuando la fertilidad empieza a desaparecer.

Una vez tenemos claro el cuándo, vamos a ver el cómo. Cómo empezar es sencillo. Estos métodos, hoy en día es fácil aprenderlos por cuenta propia buscando en los sitios adecuados, sobre todo con internet, que todo es tan fácil. Pero lo cierto es que es muchísimo mejor empezar con una monitora (generalmente son mujeres) que te enseñe las reglas básicas y te ayude a interpretar correctamente tu gráfica. La monitora suele ser una mujer experimentada en el tema y muy formada, que puede resolver las dudas e incluso debe aconsejar a la mujer qué método utilizar y cómo hacerlo. Estos métodos, cuando se aprenden en el matrimonio, tienen mucho peso en la relación de pareja y esta puede verse alterada por el miedo. Sin embargo, cuando sabes que tienes detrás a alguien que conoce lo que ocurre en tu cuerpo, esta relación no se abandona y se es libre con el otro.

¿Cómo lo hice yo?

Para terminar, me gustaría contar un poco mi experiencia con el aprendizaje y con el uso posterior del método sintotérmico. Cuando conocí todo esto por primera vez, tenía 21 años. Una persona de mi entorno más cercano me habló de esto y me introdujo en el mundo de los “métodos naturales”. Esto fue unos 5 meses antes de la boda y entonces me puse con ello. No entendía nada de lo que me dijo, pero me lo dio todo escrito, y por más que lo leía no entendía nada. Pero todos los días anotaba lo que veía y sentía, e intentaba tomarme la temperatura, aunque fue un intento fallido. Como no me tomaba la temperatura todos los días y no era constante en eso, no le hacia mucho caso, pero sin embargo el moco no fallaba nunca (y eso que es lo más difícil de ver cuando uno empieza). Seguí así durante un año. Todo esto era prácticamente aprendizaje por cuenta propia, porque esta persona me dio los papeles y ya no hablamos más del tema.

A los ocho meses de casarme me quedé embarazada y durante este tiempo no anoté ni observé nada, puesto que es un período en el que no hace ninguna falta porque no hay cambios en la fertilidad (no hay fertilidad). Pero, después de tener al bebe me entró miedo de tener otro (lo había pasado muy mal después del parto por una endometritis) y busqué ayuda de una profesional y ahí comenzó mi verdadera instrucción. Aquí empecé en serio con la temperatura y el moco. Es cierto que el aprendizaje continuaba haciéndolo por mi cuenta, pero ya era por parte de profesionales. Hice cursos de reconocimiento de la fertilidad y a través de ellos aprendí todo lo que sé hoy del tema. Gracias a esta persona pude conocer fuentes fiables. Durante uno de los cursos tuve una monitora que estuvo guiándome en el posparto (el segundo) y después de él. Hoy en día llevo mi gráfica por mi cuenta, aunque se que la monitora está para cualquier duda. Siempre se puede aprender.

¡Ánimo!

Raquel y Pedro

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